Opinión

Escándalos militares y una frontera bajo cuestionamiento: ¿por qué Abinader no mueve la mata?

Opinión.- Tantos escándalos en los cuerpos militares y el presidente Luis Abinader todavía no toma una decisión sobre la renovación de la plana mayor, comenzando por el ministro de Defensa. Aún no se ha aclarado públicamente quién habría vendido las municiones dominicanas encontradas en manos de bandas haitianas, dónde fue juzgado, dónde guarda prisión ni siquiera se ha identificado públicamente al supuesto responsable.

A esto se suma lo ocurrido ayer con el equipo de Somos Pueblo, El Piro y Ricardo Ripoll, quienes fueron detenidos y requisados en la frontera en circunstancias que han generado cuestionamientos. Como si fuera poco, durante el procedimiento habría sido encontrado un polvo en su vehículo, un hecho que también requiere una explicación clara de las autoridades.

Lo que está ocurriendo en los cuerpos militares llama poderosamente la atención. El Gobierno no parece estar abordando esta situación con la seriedad y la responsabilidad que amerita, mientras la población sigue esperando explicaciones convincentes sobre la seguridad fronteriza que las autoridades aseguran mantener reforzada.

Todos queremos saber por qué un alcalde denuncia que en la zona de Guayabo no existe la seguridad reforzada que se anuncia y por qué puntos críticos permanecen aparentemente desprotegidos. El propio Piro, junto al equipo de Somos Pueblo, ha mostrado imágenes de sectores por donde, según sus reportes, ciudadanos haitianos cruzaban con aparente normalidad.

A esto se suman señalamientos sobre supuestas acciones en redes sociales para desacreditar a periodistas que cuestionan la gestión del comandante general del Ejército, pese al poco tiempo que lleva en el cargo. Estas denuncias también deben aclararse.

La comunicación institucional, que anteriormente ya era limitada, hoy parece prácticamente nula. El país necesita información oportuna, respuestas concretas y explicaciones verificables, especialmente cuando están en juego la seguridad nacional y el control de la frontera.

El ministro de Defensa insiste en que todo está bien, pero la incertidumbre crece. Mientras tanto, el presidente Abinader no anuncia cambios, pese a los cuestionamientos y a las voces que reclaman una renovación de los altos mandos militares.

La pregunta sigue siendo la misma: ¿qué está pasando dentro de los cuerpos militares y por qué el presidente no mueve la mata desde la cabeza? La seguridad fronteriza no puede sostenerse únicamente con declaraciones; debe demostrarse con hechos, controles efectivos y resultados transparentes.

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