Opinión

El lío del INABIE crece: ¿Abinader no se entera o nadie le informa?

Por: Sandy Cuevas

OPINIÓN.- Desde hace meses, Somos Pueblo, El Piro y Ricardo Ripoll reciben decenas de denuncias sobre supuestas irregularidades en los procesos del INABIE: contratos cuestionados, cocinas fantasmas, problemas con las leches y hasta presuntos requerimientos de dinero para ser beneficiario de una adjudicación.

Lo más preocupante es que, en lugar de despejar las dudas, algunos funcionarios han terminado echando más leña al fuego. Carlos Pimentel, quien tiene entre sus responsabilidades velar por la transparencia de los procesos del Estado, llegó a calificar de “cárteles” a comunicadores que denunciaban estas situaciones, en vez de concentrarse en responder las denuncias y las evidencias presentadas.

Ahora, el propio director del INABIE, Adolfo Pérez, ha confirmado que fueron modificados varios puntos del pliego de condiciones para permitir la entrada de nuevos oferentes, incluso sin experiencia, bajo el argumento de que todos deben tener una oportunidad.

Ahí aparece uno de los casos que más preguntas genera: tres jóvenes sin experiencia habrían obtenido contratos que, en conjunto, superan los 100 millones de pesos, con adjudicaciones en San Pedro de Macorís, aunque son de Azua. Una situación que plantea interrogantes sobre su capacidad logística para garantizar que los alimentos lleguen a tiempo y en buenas condiciones.

El director niega que se esté pidiendo dinero para obtener las adjudicaciones. Sin embargo, audios recibidos por El Piro, atribuidos a personas vinculadas a la institución, hablan de supuestas gestiones y del movimiento de altas sumas de dinero para lograr contratos.

En uno de esos audios, uno de los jóvenes afirma que “todo estará listo”, mientras otras denuncias hablan de pagos de 1.2 millones de pesos por 1,500 raciones y 1 millón 5 mil pesos por 2,000 raciones.

Los jóvenes fueron entrevistados posteriormente en un programa de televisión, pero sus explicaciones dejaron, para muchos, más preguntas que respuestas.

Mientras tanto, empresarios con décadas brindando servicios al Estado denuncian haber quedado fuera después de realizar importantes inversiones. También aseguran que existen “cocinas fantasmas” que fueron adjudicadas sin que, según sus denuncias, los peritos verificaran físicamente las instalaciones.

Hoy, algunos de esos oferentes incluso estarían buscando a quién vender las adjudicaciones porque no cuentan con las condiciones para ejecutar los contratos.

El INABIE tiene mucho que explicar. Cuando se trata de cientos de millones de pesos y de la alimentación de miles de estudiantes, las respuestas no pueden limitarse a negar las denuncias. Hay que demostrar, con documentos y transparencia, que los procesos fueron limpios.

Porque, como dicen dentro de la propia institución: “en la institución hay un lío”.

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