Opinión

Pensando en voz alta: el PRM ante el reto de evitar el fantasma de la división

Por: MIGUEL VALENZUELA

El PRM está pasando por una encrucijada que podría conducirlo a lo que ha ocurrido con el PRSC, el PRD y, más recientemente, con el PLD: el fantasma de la división, producto de los egos y de la falsa creencia de algunos de tener la propiedad exclusiva del partido desde su cúpula dirigencial.

Los triunfos del PRM en 2020 y 2024, así como el estelar resultado de las elecciones de 2016 que, aunque no se ganaron, sentaron las bases de lo ocurrido en 2020 no son una factura particular ni exclusiva de nadie. Ese trabajo y esos logros fueron el resultado de múltiples factores y del esfuerzo colectivo de miles de dirigentes, militantes y ciudadanos.

En primer lugar, se presentó una opción presidencial nueva, sin compromisos ni manchas con el pasado, con una historia familiar limpia y honesta. Un joven profesional con una sólida preparación académica, experiencia empresarial y una imagen fresca y atractiva. Además, construyó un discurso que conectó con amplios y diversos sectores sociales, transmitiendo esperanza y la promesa de un cambio necesario: Luis Abinader.

Por otro lado, existía una militancia de base perredeísta que llevaba 16 años fuera del Gobierno y que se sentía acosada por la arrogancia y el comportamiento de quienes se consideraban dueños y señores del país. Debemos mirarnos en ese espejo y construir un puente de empatía con compañeros y ciudadanos de todos los sectores y colores políticos.

En medio de la devastadora pandemia del COVID-19 y frente a las hostilidades de un gobierno que controlaba todos los resortes del poder, fuimos capaces de remover obstáculos, convencer a la gente de que el cambio era impostergable y movilizar una voluntad colectiva que terminó imponiéndose. En ese proceso también desempeñó un papel protagónico una importante corriente no partidaria, la sociedad civil, que comprendió la necesidad de una transformación y actuó para hacerla posible.

La división interna del partido de gobierno de entonces facilitó el proceso político, pese al uso y abuso de los recursos estatales. Esa experiencia debe servir de lección para no repetir errores que han provocado la caída o debilitamiento de otras organizaciones políticas.

Finalmente, quiero decir que los egos y el sentido de pertenencia exclusiva dentro del PRM deben quedar de lado. La construcción de esta historia nos corresponde a todos. Debemos permitir que la militancia decida de manera libre, transparente, organizada y democrática los procesos de dirección interna y las candidaturas presidenciales, congresuales y municipales.

Lo más importante es que el PRM continúe en el Gobierno más allá de 2028 para consolidar los avances alcanzados, aun en medio de las dificultades provocadas por los conflictos internacionales y sus consecuencias económicas. Asimismo, que el legado del presidente Luis Abinader tenga continuidad a través de un sucesor o sucesora que lo fortalezca y profundice.

La Presidencia de la República Dominicana no es patrimonio personal de nadie. Todos los aspirantes tienen derecho a competir y cualquiera puede convertirse en el sucesor o sucesora. A quien resulte elegido por la mayoría en los procesos internos, ese o esa debemos respaldarlo todos, sin remordimientos, resentimientos ni acciones que provoquen divisiones. El verdadero compromiso debe ser con la democracia interna y con el respeto a la voluntad mayoritaria.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba